Quién era yo antes de ser mamá?

                                                                    El Retiro
Alguna vez te has preguntado esto? Quizás te encuentras viviendo esta etapa a mil que ni se te pasa por la cabeza o de repente te encuentras en ese momento en el que te detienes y miras hacia atrás un poco  y no precisamente porque a estas alturas no quieras serlo o te arrepientes, creo que por ahí no va la respuesta verdad? Estoy segura que el ser mamá no está en duda; pero con el pasar del tiempo, los niños que en algún tiempo fueron bebés y crecen cada vez mas rápido y van dejando de depender tanto de tí, llega el momento en que te haces este tipo de preguntas.
De repente miras hacia atrás y vees a aquella muchacha temerosa de ser mamá ( yo, me moría de miedo)  y te preguntas que a quedado de ella? Sigue siendo la misma persona? Acaso dejaste de lado lo que considerabas importante en ese momento? Hiciste todo lo contrario a lo que pensabas antes de convertirte en mamá? Cuando solo eras tú, cuando no te preocupabas por nadie mas que por ti (y en los sobrinos que venían a visitarte un ratito y luego los regresabas donde su mamá) después de pensar en todo aquello puede que juntas lleguemos a la misma conclusión:
La maternidad es verdad que nos descoloca por completo, aquello que alguna vez pensaste solo para ti, deja de tener valor cuando te das cuenta que ya no eres solo tú, esa sensación de que no te importe nada mas que hacer con tu vida lo que te plazca desaparece, ya que ahora te debes a alguien mas; no digo con esto que no puedes llegar a cumplir tus sueños, sé que muchas consiguen la fuerza suficiente para vencer obstáculos y clichés (si es que los tuviste joven o si es que eres soltera) y otras tanto las que pensaban que nunca por nunca tomarían la labor de dedicarse a sus hijos terminan haciéndolo.
Pienso que no importa si decidiste optar por lo uno o por lo otro, lo realmente importante es que hagas lo que hagas lo hayas hecho con el corazón, como todo en la vida.
Que mirar atrás solo te sirva para darte el impulso que necesitas de seguir avanzando y de mejorar en lo que fallaste (que a decir verdad como primerizas fallamos casi en todo y es que también estamos aprendiendo a ser mamás) pero nunca por nunca en lastimarte de haberlos tenido.
Solo si eres mamá sabrás la grandeza de tu alma y todo lo que eres capaz de hacer y dar por ellos y que esa misma grandeza seas capaz de transferirla a ese pedacito tuyo, que hace que no hace te observa, te admira, te ama y que algún día se convertirá en el fruto que sembraste.
Y ya no importa lo que eras, si no en quien te convertiste.

Carpe Diem y sé feliz.